jueves, 29 de abril de 2010

VIAJE A MARRUECOS III. DJEMAA EL FNA



Como una nota perdida,
vibrante en el azul, que busca
un oculto alminar
tratando de elevar
el sonido de la tarde y hacerlo eterno.

Confundido en la voz del muecín
este deseo de ser nadie, cegado
por la belleza de los cuerpos,
en ese mirar sensitivo
que hiere y me aniquila.

Querer morir en este instante
de dulce nada,
disuelto en el humano caudal.
Entrando con el aire
en esta plaza viva
como en un pulmón
ensangrentado.

domingo, 25 de abril de 2010

VIAJE A MARRUECOS II. POR LAS TENERÍAS DE FEZ


(Barrio de curtidores. Fez)

Sigo el rastro de una huella,
no sé de qué,
por la Medina de Fez,
y un turbio viento
apenas me deja ver.
En mi ceguera creo atender
mientras fijo mi mirada
en los vacíos ojos de un pez.
Escrutar para entrever,
en ese matojo de callejuelas
de las tenerías del alma,
como en un remolino de agua,
el ser.
Porque el mundo lodo es,
como ese estiércol
que reblandece la piel.

martes, 13 de abril de 2010

VIAJE A MARRUECOS I. ATLAS ARRIBA

(Garganta del Todra)

Las montañas del Atlas descansan
en su discurrir mineral
semejando a santones extasiados,
arrebujados en su morabito.
Divagan a través de sus torrenteras
siguiendo su espíritu los cursos de las aguas.
Allí salmodia el aire, en los riscos, y hay
un murmullo en las ramas que nos atenaza
y el viento deja impresa su huella
caligrafiando su voz
sobre los renglones de la tierra.

viernes, 2 de abril de 2010

NUEVOS ACARREOS DE LO FURTIVO


Sigo la senda de traer aquí, a esta red imaginaria, a esta virtualidad, la letra que un día furtivamente vio la luz en en los papeles sueltos de una revista universitaria. De aquella Glosa que con tanto fervor y trabajo editamos quisiera rescatar hoy unos cuantos versos olvidados que en alguna medida me son próximos:






MAR LEJANO


¿Seguir un deseo es demorar la muerte,
ocultar la mirada, prolongar un sendero
de fuentes asediadas?
Quizá el deseo no sea otro que la muerte,
locuaz rodeo o silente esquina,
risco o acantilado, estaca
que remueve el cieno,
odio que una cucharilla diluye.
Soplo, sí, que aventa ese oscuro mar
que nos devuelve la mirada o una sonrisa,
lo único nuestro, un rastro de ternura.


Dime quién, mar lejano, cubierto de ceniza
encrespa tu bramido, tu timbre constante,
quién prolonga tu silueta
de animal extenuado.
Acaso dices, acaso tu signo no es
sino letra de agua,
líquida luz, furiosa espuma.


Pero detén ya tu molino, atroz deseo, no rueden
más tus sonidos, siquiera eco,
pues las aguas del mar no alentaron tu plegaria.
Mírale retroceder, plegarse
a sí mismo, volcado en amor
a un cielo que es espejo y
siempre, siempre está
más allá.

(Sagunto, 1987)





BALLO IN MASCHERA


Amigos, vosotros que tanto elogiasteis mi fidelidad
os convoco a un banquete de cenizas
allá, en el océano eterno, donde un roble
madura la sombra milenaria.
Beberéis de cráteras lujosas el vino
amargo de la envidia, la negra hiel
de la amistad traicionada.
Habrá lacayos que de vuestros labios
recogerán las tétricas babas del asombro
y un guijarro recorrerá vuestra mejilla.
¿Acaso puede haber tanto odio -os preguntaréis-
preso en una sonrisa de plata?
Acallad vuestro lamento y rezad, rezad aún
mientras el gris augura la claridad lunar
y sentís piedad de una moneda falsa.
Que cien perros os muestren mi oscuro corazón
engangrenado, porque aunque vuestro amor
desgarre sus tejidos buscando el diamante
sólo el alacrán, el círculo que aherroja
y la mano que cercena
podréis encontrar de mí.
Amigos, yo os convoco a esta libación sombría
porque la mentira sólo posee
un gesto de muerte,
un destino desvelado.

(Sagunto, 1987)