jueves, 20 de octubre de 2011

GIUSEPPE UNGARETTI





LOS RÍOS
Cotici, 16 de agosto de 1916



Me sostengo en este árbol mutilado
abandonado en esta dolina
que tiene la languidez
de un circo
antes o después de la función
y contemplo
el paisaje quieto
de las nubes sobre la luna.

Esta mañana me he tendido
en una urna de agua
y como una reliquia
he reposado.

La corriente del Isonzo
me alisaba
como un canto rodado.

He tirado de
mis cuatro huesos
y me he ido andando
como un acróbata
sobre el agua.

Me he acurrucado
en mis ropas
sucias de guerrero
y como un beduino
me he inclinado a recibir
el sol.

Este es el Isonzo
en quien mejor
me he reconocido
como una fibra dócil
del universo.

Mi suplicio
deviene cuando
no me encuentro
en armonía.

Pero esas manos
ocultas
que me empapan
me regalan
una rara
felicidad.

He repasado
las épocas
de mi vida.

Estos son
mis ríos.

Este es el Serchio
al que fueron atraídos
cerca de dos mil años
mi gente campesina
y mi padre y mi madre.

Este es el Nilo
que me ha visto
nacer y crecer
y arder de inconsciencia
en las vastas llanuras.

Este es el Sena
en cuyas turbiedades
me he mezclado
y me he reconocido.

Estos son mis ríos
contados en el Isonzo.

Esta es mi nostalgia
que en cada uno
se me aparece
ahora que es noche
que mi vida asemeja
una corola
de tinieblas.