martes, 12 de marzo de 2013

UN POEMA DE ISIDORUS HISPALENSIS


El obispo de la sede hispanogoda hispalense,  Isidoro, a caballo de los siglos VI y VII, conocido más adelante como San Isidoro de Sevilla, fue autor de una ingente obra de la que, sin duda, sobresale su enciclopédica Etymologiarum sive Originum, o, sencillamente, Etimologías, pero también de otras muchas en las que recoge gran parte del saber de su época y de épocas pretéritas: Chronicon, Historia de regibus Gothorum, Wandalorum y Suevorum, De viris illustribus, y otras muchas de carácter dogmático y teológico.
De esta obra suya que hoy se conserva y de la que tenemos una moderna y cuidadísima edición en el Corpus Christianorum Serie Latina de la editorial  Brepols, de la ciudad flamenca de Turnhout, vamos a parar en el volumen 113 A, que con el título de Isidori Hispalensis versus -publicado en el año 2000 a cargo de José María Sánchez Martín- recoge 27 títuli, epigramas, del propio Isidoro. Se trata de un conjunto de poemas conocido con el nombre de Versus in bibliotheca y traeremos aquí el segundo que recoge la edición mencionada. Que disfruten:

     
 
 
      Hay cosas sagradas aquí, hay otras muchas mundanas;
      Si la poesía te deleita, ven a leerla.
      Ves prados de espinas plagados, y copiosos en flores;
      Si espinas no quieres coger, coge las rosas.
 
 

domingo, 10 de marzo de 2013

A UN OLMO, de Miguel Torga.

 

 
A UN OLMO

 
En la tierra donde nací hay un único poeta.
Mis versos son solo hojas de sus ramas.

Cuando llego de lejos y conversamos,

él es quien me revela el mundo visitado.

Desde la noche del cielo, se alza la madrugada,

Y la luz de sol alumbrado o apagado

Está en sus ojos que son posada.



Ese poeta eres tú, ¡maestro de la inquietud 

Serena!

Tú, inmortal flauta

Que armonizas el viento y adormeces el inmenso

Redil de estrellas en la yerma luz de luna.

Tú, gigante que sueña, ¡perplejo bosque

Donde anidan los pájaros y el tiempo!

Dos poemas, de José Mário Silva.

 

hipermetropía


 

En las fotografías más antiguas
sigo usando gafas: memoria
de las lentes rayadas y los paños
de franela. Un día las dioptrías
desaparecerán (“perfecto”, dice
el oftalmólogo) y veré
mejor lo que está lejos –pero no tan
lejos que consiga alcanzar, hoy,
lo que veía cuando las patillas
me lastimaban detrás de las orejas.

rescate

La memoria,
indecisa luz,
aún ignora,
lo que debe
iluminar.

sábado, 9 de marzo de 2013

las fotografías de otro lugar, de Manoel Ricardo de Lima




las fotografías de otro lugar
 
                                         para júlia studart
 
 
en la pared, entre dos ventanas de cristal
y una cortina azul. allí, quietas, casi
muertas, sin propósito, tres fotografías. sin
ver, ninguna imagen del presente,
siempre de paso, detenidas, en
blanco y negro el menor fragmento de
un lugar: los de ella.
 
desvía el gesto de saludo, voy: sin
retorno, remordimiento. pero aquello que
somete entero al abandono. de blanco
y rojo. y blanca, sin voz: yo aún
siempre vivo aquí, oímos alto. exentas
suave-suaves, las fotos (y la isla[i]):
recuerdo una vieja ciudad, roja
de murallas y torres, calcinada sobre la llanura
infinita en el agosto tórrido, con el lejano
refrigerio de las colinas verdes y suaves
al fondo[ii].
 
 
un hilo rojo de acallar en los
pechos, el anillo en el pulgar de la mano
derecha, la sandalia nueva: y ella no dice
lo mismo del rojo. ni diría el dolor en el pie, en
el pie izquierdo, hacia el lado hacia el bosque sin
frontera y sin mundo, mi amor.
 
 
MANOEL RICARDO DE LIMA
 

 



[i] En castellano en el original.
[ii] Estos cinco versos están en italiano, en el original. Pertenecen a “La notte” de los Canti orfici de Dino Campana.