miércoles, 29 de julio de 2015

NEL·LO NAVARRO



NEL·LO NAVARRO

Hará cosa  de uno o dos meses, un compañero me pasó un poemario que me había dejado en el IES de Almenara, donde trabajo, un amigo de la Vall d´Uixò que estuvo trabajando en nuestro centro unos años atrás. Con el ajetreo del final de curso, tanto en el Instituto como en la Facultad de Magisterio, donde también imparto algunas clases, y atareado en otros menesteres, no pude leerlo e ignoraba exactamente la razón que le había llevado a obsequiarme con aquel libro.
No conozco personalmente a Nel·lo Navarro, puede que nos hallamos cruzado alguna vez en la vida pero lo ignoro, y solamente mantuve una pequeña relación “virtual” a través de una red social de la que él, seguro que sabiamente, se apartó bien pronto. Tenemos algunos amigos en común, eso sí, que alguna vez me han hablado de él, como son Manuel Bellver o Manel Alonso, y, desde luego, conozco su poesía y reconozco en él un lletraferit, como decimos por aquí, y un cuidadoso y apasionado poeta. He leído y gozado con L´empremta dels ammonits, que recibió en 2002 el premio de poesía Jaume Bru i Vidal.
Otro compañero común, Josep Manuel Palomar, me dio a leer un libro que él escribió junto a Nel·lo, Símbols en el ferro, en el que descubrí su faceta investigadora, centrada sobre todo en el periodo de la Guerra Civil.
Una tarde de este caluroso verano, recogiendo lecturas arrinconadas, comencé a leer L´exili de les libèl·lules, que tal es el título del poemario de Nel·lo. Los primeros poemas y la prosa poética de la primera parte, “Promptuari de naufragis”, captaron mi atención y su cadencia memorialística y marina me atrayeron.
Mi sorpresa fue cuando llegué a la página 27 y me topé con el fragmento de un poema mío con el que Nel·lo nos conducía hacia su texto «Del silenci i la solitud». Ahora comprendía la razón secreta del porqué me habían pasado aquel poemario. Fue una sorpresa y agradezco que me lo hayan hecho llegar, sin darme pistas previas.
¿Por qué corona o inicia, sencillamente, un poeta sus poemas con una cita? Hay múltiples razones, desde luego. Es un semillero del que surgen múltiples ramas y uno no sabe a cuál de ellas asirse. Me sorprendió encontrarme allí y me sorprendió el texto poético de Nel·lo que he querido traducir y traerlo a esta bitácora para el placer de su lectura.


Fuiste mar y malecón, paseo líquido,
río de húmedo silencio y atardecer sonoro.
                                     Juan Antonio Millón

A mis hermanas Mara y Cristi,
a mi hermano Joan Josep y a los primos
Navarro del Alar que nos acompañaban
en aquellos años de verano y playa en Moncofa.


                                 
                                                  DEL SILENCIO Y LA SOLEDAD

A veces desovillo los silencios del tímido cañamazo de mi infancia y dejo ir de entre los dedos el cordel de antiguas soledades (rememoro lentamente calles diáfanas, con fachadas pintadas de blanco y azul, redes extendidas al sol, palmeras con racimos de dátiles del color del aceite, las barcas que salían con sus luminarias, la mirada humedecida del padre y la madre, ranas verdes, caballitos del diablo, mis pies descalzos y sucios, toros embolados, misas de doce, sudadas sesiones de cine de verano, turistas alemanes y franceses que nos miraban de reojo cuando pasaban en coche por el Camí Reial, alzando una polvareda de tierra roja que ensuciaba toda la casa, perros meando en las esquinas, maestros que nos atizaban con varas de mimbre, guardias civiles con mirada hosca, chicas con largas trenzas azabaches, entierros con coche de caballos, bicicletas negras como la noche, olores de pescado…)

Y al acabar de desgarrarme el alma me miro las uñas y las yemas y ávidamente me pongo las gafas y busco las migajas, el serrín, la herrumbre y las virutas, la arena y las piedras que la memoria de quien fui sedimenta en la palma de mis manos y, ¡ay!, no os podéis imaginar cómo me pesa este recio poso que, en definitiva, me hace ver sin ninguna compasión el hombre que ahora soy.